A medida que envejecemos, nuestra piel se vuelve más susceptible a las arrugas y la flacidez. La exposición al sol y los años de movimiento de los músculos (es decir, sonreír, masticar, y entrecerrando los ojos) también contribuyen a la descomposición del tejido de la piel. Afortunadamente, hay innovadores procedimientos para ayudar a corregir este proceso de envejecimiento y mantener la juventud.
Los rellenos dérmicos son sustancias que se inyectan en la dermis o hipodermis, para rellenar defectos como depresiones cutáneas, arrugas, surcos, cicatrices o atrofias de tejido. También permiten el aumento o la remodelación de ciertas zonas faciales como pómulos, mentón, labios, nariz, etc.
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